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lunes, 4 de julio de 2011

Cristian Castro da concierto de locura

Ingredientes para tener un espectáculo sin cordura: un cantante con buena voz, seis bailarinas, un segmento de cuerdas, una banda con sonido impecable y poderoso, percusionistas brasileños, la reina de las telenovelas, cuatro discos de platino, un público eufórico, un loco y una exitosa producción discográfica.
Sólo Cristian Castro pudo reunir tantos y diferentes elementos, en una noche lluviosa que impidió que se diera el lleno en el Auditorio Nacional, pero con poco más de nueve mil espectadores dispuestos a celebrar cada acción de su ídolo.
En las butacas se encontraban Sofía y Regina Castro, hijas de Angélica Rivera y José Alberto Castro, primas del cantante, quienes junto al resto de los asistentes se sacudieron la lluvia con aplausos y gritos varios. Las luces se apagaron y se proyectó un video en el que Manuel "El Loco" Valdés y José José desean suerte al intérprete antes de abrir su presentación con "El amor".
"Me da gusto poderles cantar esta nostalgia que siento por José José...Aquella vez que lo vi cantar junto a mi mamá, selló el destino de todo esto. Agradezco la presencia de todos ustedes porque la lluvia está fuerte", dedicó el ídolo antes de entregar "Amor, amor", "Amar y querer", "Lo que un día fue" y "La nave del olvido". En ese momento los músicos callaron y dieron paso a Verónica Castro, pero no, su presencia ahí no era para hacer algún dueto, sino para entregar 4 discos de platino a su vástago por la venta del álbum Viva el Príncipe.
"Ver este Auditorio lleno, con gente con mucha pasión para aguantar el tráfico y la lluvia, es hermoso. Esta es una noche especial para mi y para mi hijo, porque éste es un gran show que trabaja como reloj y darle estos cuatro discos es como si me hubieran dado 10 a mi. Y como dice tu abuela, esta noche es de '¡fuaaa!', exclamó la actriz al felicitar a su hijo.
El anfitrión respondió la ovación del público con música y siguió con su homenaje al Príncipe de a canción con "Gavilán o paloma", "Eres tú", "Volcán", "He renunciado a ti", "Mi niña", "Lo pasado, pasado" y "El Triste", corte que le ganó una larga ovación de pie.
El homenaje estaba completo y el cantante ratificó con su interpretación el cariño que le tiene a José José, pero si un grupo de danza escocesa, intros tribales y extrañas coreografías no eran la muestra de un concierto atípico, los acontecimientos por venir confirmarían dicho estatus.
Y la locura se desató
Cristian empezó a cantar sus éxitos de catálogo y extrañas cosas empezaron a suceder en el escenario, como un par de bailarinas dramatizando el tema "Ritual" o "Lloviendo estrellas", y cuando la normalidad parecía llegar con "Angel", "Mi vida sin tu amor", "Por amarte así", entre otras, el "Pollito feliz", acompañada de una hilarante coreografía, trajo un momento inusual, a pesar de que siempre incluye dicho corte en su repertorio.
En el programa seguiría un momento acústico, precedido por varios estallidos electrónicos y un piano que emulaba al bar de su predilección en la hora feliz. "Se mi aire", "Si tu me amaras", "Lo mejor de mi" y "Lloran las rosas" conformaron el espacio, hasta regresar a los sonidos pop con "Azul", clásico que catapultó a sus fans de los asientos para presenciar algo inédito.
"Quiero invitar va una persona que es muy importante para mi y que hoy agradezco que esté en mi vida. Manuel, ¿cómo estás?", fueron las palabras con que el artista llamó a su progenitor al escenario para cantar "El brujo".
"Ya hijo, ya párale", decía el comediante en señal de cansancio después de acabar la primera estrofa, pero esa noche el que mandaba era el güero, quien bailaba de lado a lado ejecutando los pasos con que su papá inmortalizara la canción.
"Gracias por la invitación", dijo un exhausto Loco al regresar a su butaca, para que los acordes de "Perdóname mi amor", de Rigo Tovar, sonaron. Castro coqueteaba a su grupo coreográfico mientras psicodélicas imágenes del ídolo de Matamoros se proyectaban a sus espaldas.
Las sorpresas no paraban cuando una versión grupera de "El culpable soy yo" continuó con la lista de sobresaltos, pero cuando sus fans se mostraban más receptivos, Cristian remató con una "aclaración" para su papá: "¡Arriba los Pumas!
"Es mejor así" y "No podrás" fueron la primera despedida del cantante, quien no esperó mucho para salir de nuevo al escenario y culminar su gran noche con "Mañana, mañana", "Vuélveme a querer" y "Nunca voy olvidarte", composiciones que marcaron el final de un concierto que, de convencional, no tuvo nada.