En un enérgico concierto en Quito, la artista española Rosario Flores desnudó su alma gitana y, esta vez, más rockera que nunca, y conquistó al público de ecuatoriano, que coreó y aplaudió las canciones de la artista. La mítica cantante saltó al escenario con veinte minutos de retraso con su nueva canción Gipsy Funky Love Me Do, un homenaje a otros grandes de la música como los Beatles, un guiño a la canción Love me Do, que este año celebra su 50a aniversario. "Quito buenas noches. Cuántos años sin visitarles y ver este auditorio lleno, me hacéis grandes y me llenáis de amor", resaltó Rosario en sus primera palabras a su público. La artista inició el concierto con un vestido corto negro y una chaqueta larga del mismo color, mientras que destacaban unas botas largas y lilas. Desenfadada, con energía y con su lado más rumbero, la artista interpretó Al son del tambor, una pieza dedicada a su padre Antonio González conocido como 'el Pesacadilla', uno de los fundadores de este género, mientras que el público, contagiado por el ritmo de la canción, movía rítmicamente sus cuerpos empotrados en sus sillas y con los brazos imitando los gestos del flamenco.
lunes, 26 de marzo de 2012
Rosario desnuda su alma gitana y rockera en concierto que cautiva a Quito
En un enérgico concierto en Quito, la artista española Rosario Flores desnudó su alma gitana y, esta vez, más rockera que nunca, y conquistó al público de ecuatoriano, que coreó y aplaudió las canciones de la artista. La mítica cantante saltó al escenario con veinte minutos de retraso con su nueva canción Gipsy Funky Love Me Do, un homenaje a otros grandes de la música como los Beatles, un guiño a la canción Love me Do, que este año celebra su 50a aniversario. "Quito buenas noches. Cuántos años sin visitarles y ver este auditorio lleno, me hacéis grandes y me llenáis de amor", resaltó Rosario en sus primera palabras a su público. La artista inició el concierto con un vestido corto negro y una chaqueta larga del mismo color, mientras que destacaban unas botas largas y lilas. Desenfadada, con energía y con su lado más rumbero, la artista interpretó Al son del tambor, una pieza dedicada a su padre Antonio González conocido como 'el Pesacadilla', uno de los fundadores de este género, mientras que el público, contagiado por el ritmo de la canción, movía rítmicamente sus cuerpos empotrados en sus sillas y con los brazos imitando los gestos del flamenco.